Activitat pel Patró 2024. Immersions a L’Aquàrium.

NADAR ENTRE TIBURONES.

Me regalaron una invitación para vivir una experiencia: nadar entre tiburones. Para mí los tiburones eran animales peligrosos; había visto pelis malas como Shark Night 3D” de 2011, en donde un grupo de amigos pasa el fin de semana en un lago mientras descubre que está infestado de tiburones y deben luchar por sobrevivir o bien “Deep Blue Sea 2” de 2018, en donde un grupo de científicos se encuentra atrapado en un laboratorio submarino con tiburones genéticamente modificados. ¡Y yo me decidí a nadar entre ellos!

No, no soy una sirena. Soy larga, esto sí, pero sin cola. Me metí en una pecera, llena de tiburones; los grises dicen que tienen dos metros de envergadura, pero cuando los ves acercarse parecen monstruos marinos. Sí, ya sé que dicen que a los tiburones los humanos no somos un buen bocado, pero ¿quién es capaz de olvidarse de las imágenes de las pelis comiendo las piernas o los brazos de los náufragos? Ya me dijeron que los tiburones no suelen comer carne humana de forma natural. Cierto -me dijeron- que “existen raros casos de ataques de tiburones a humanos, pero generalmente ocurren por error o en situaciones de confusión, como cuando un tiburón confunde a un nadador con una presa habitual”. Yo pensé: ¿Y si un tiburón me confunde con un pez? Me replicaron: “chavala, los tiburones no tienen preferencia por la carne humana y no la buscan activamente como alimento. Los humanos no formamos parte de la dieta normal de los tiburones”, Y así, con mis dudas y mis miedos me enfundé el correspondiente neopreno, con las aletas, las gafas y todo lo demás; y así armada, me sumergí en L’Aquàrium de Barcelona; yo no estaba sola: había bomberos dentro del agua, expertos buceadores; en medio de ellos yo era la novata, torpe con movimientos desacompasados, pero. ¿Quién se mantiene en calma dentro de una pecera en donde tu eres el animal más pequeño? Y había que ver como ellos, los grandotes, engullían doradas y otros bichos marinos.

Mis colegas, los que me miraban con condescendencia detrás de las cristaleras blindadas, como si yo fuera una atracción, me dijeron después, al salir, que me movía mucho, que no era capaz de mantener la horizontalidad propia del buceo experto; pero lo que ellos no sospechaban era la sensación que produce la mezcla de miedo, asombro, excitación, respeto y curiosidad que provoca nadar entre tiburones. Si, el miedo es la primera emoción cuando ves animales tan imponentes, pero el miedo inicial se transforma en asombro ante la majestad del tiburón gris, que parece realmente el rey del espacio marino; pero la excitación aparece junto al miedo y al asombro.

Y hay una reacción que surge mientras recuperas la calma después de la excitación: me refiero a la curiosidad; en efecto mis acompañantes bomberos, recogían, casi jugando, unas piezas extrañas que tapizaban el fondo del acuario: ¡eran dientes de tiburón!

Iván Casanovas, Robert Guilera, Laia Guilera, Ares Guilera, Guillem Roca, José Martin i Joan Barquet me acompañaron en la aventura.

Pero una cosa puedo decir ahora: la experiencia es única; ¡nada es igual! Descubres que los terrores infundados, cuando los superas, te hacen más fuerte, te dan una perspectiva distinta de la naturaleza, de la vida que hay en ella y de la emoción que produce superarlos. La mezcla de miedo, excitación y a la vez fascinación, ¡no es comparable con nada! Hay personas que se emocionan cuando les regalan una joya: pero una joya es tan sólo un objeto y ¡esto es una emoción!

Enllaç a galeria d’imatges i videos.

Susana Sánchez Torres

Deixa un comentari