Buceo en la Mar Menuda – Tossa

“MAR MENUDA – 29 JULIO 21”

Primera inmersión de la temporada. Las aguas parece que van volviendo a su cauce después de turbios meses por la covid. No es sólo la primera de la temporada, es un nuevo inicio después de una larga pausa.

Botella, neopreno, reloj (u ordenador) de buceo y antes de que nos demos cuenta bajamos de la furgoneta de L’Amfora justo delante de la Cala de la Mar Menuda. Apenas a unos metros tenemos delante el familiar Mediterráneo. Mientras nuestros escarpines se hunden en la arena de la playa levantamos la vista para ver que nos rodean decenas de bañistas recordándonos que es un día de sol radiante.

La sensación de calor dura apenas unos segundos, en cuatro pasos el agua nos alivia de la temperatura que estaban acumulando nuestros trajes. No entramos por la bañera de la playa (ya que no está permitido) sino que la bordeamos. Nos ajustamos las aletas y metemos la cabeza por primera vez bajo el agua. Allí mismo, entre bañistas vemos los primeros peces. ¿Acabamos de encontrar peces que disfrutan zigzagueando entre la multitud, es simple casualidad o un presagio de una inmersión llena de vida?

La inmersión aparenta sencilla, la cercanía a la turística costa brava no invita a pensar que podamos bucear entre una abundancia de peces. Unos pocos metros después nos sorprende la cantidad de vida que encontramos. Perdemos la cuenta del número de Morenas que vemos. Con más dificultad descubrimos algún que otro pez plano y como era de esperar coincidimos con un Pulpo que a desgana se esconde de otra visita más de buceadores.

El tiempo pasa rápido viendo continuamente peces. La visibilidad es muy buena y apenas coincidimos con otros grupos de buceo. Vamos contorneado la roca hasta llegar casi a la mitad de nuestro recorrido. Volvemos hacia el punto de partida por la misma ruta para acortar la inmersión y reencontrarnos con todas las especies vistas.

Apenas salir está preparada la furgoneta de vuelta. Ahora queda pendiente una parte fundamental de la salida, recuperar fuerzas.  Nos acompaña Alcaraz que nos ayuda a que el día sea todavía más inolvidable. Comemos en la misma L’Amfora, sorprendentemente ese día no hay pescado en el menú. Es una buena manera de recordarnos que debemos conservar los peces para que los buceadores que vendrán después puedan disfrutar tanto como lo hemos hecho hoy.

Autor: Xavi Lluís

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